¿Cómo le explico a mi sobrina de cinco años que es imposible ver la foto instantes después con una cámara analógica? Sencillamente, no lo entiende.
¿Cómo le explico a mi sobrina de cinco años que es imposible ver la foto instantes después con una cámara analógica? Sencillamente, no lo entiende.

Nació en Barcelona hace 42 años y actualmente reside en Madrid. Vi sus fotos por vez primera hace un par de años atrás en un viejo número de La Fotografía, ejemplar que “tómé prestado” de la casa de un amigo más por curiosidad que por otra cosa. La nota se concentraba en presentar una serie de imágenes titulada “Expreforms”, retratos en blanco y negro muy particulares y con un grado de expresividad tal que, aunque por aquellas épocas poco y nada sabía y entendía sobre fotografía, quedaron grabadas en mi mente junto al nombre de su autor: Antonio Alay.
frozen: Hablar de fotografía en general ciertamente implica un vasto abanico de posibilidades, pero lo que más me llama la atención en la actualidad es esta euforia por captar imágenes. Claro que este fervor no viene sino a través de la mano de la cámara digital, y es justamente de la mano de estos artefactos de la tecnología, que se genera esta compulsión binaria: no importa el “qué” ni el “cómo”, pareciera ser que todo queda reducido a pulsar el obturador como si de enloquecidos turistas se tratase, tratando de documentar absolutamente todo lo que tienen a su alrededor. En este contexto, yo mismo a veces -y no pocas veces- me encuentro tomando fotografías digitales sin mucho sentido, cosa que por cierto no me ocurre con una cámara analógica.
No todo el mundo persigue lo mismo ni tampoco todas las personas que poseen una cámara tienen la intención de crear arte con ella, sino simplemente congelar momentos del día a día. Como mencionas en uno de tus posts, la herramienta en sí no condiciona -o no debería condicionar- el resultado final, en el sentido de que “la música del cuadro” es independiente a ello. Pero creo que de alguna forma este nuevo soporte -el sensor digital- altera o influye en gran medida en la manera de percibir la toma: no existe ya esa necesidad de previsualizar mentalmente la foto antes de hacer la toma, o creo que la suprime en gran parte. Del mismo modo, existe una gratificación instantánea al poder visualizar la foto ni bien fue hecha la toma, algo realmente interesante pero que también puede ser un arma de doble filo, sobre todo para aquellas personas que aún se encuentran en pleno aprendizaje y desarrollo fotográfico. Frente a todo esto, y sin intenciones de caer en esa confrontación analógico vs. digital, ¿qué opina un fotógrafo como vos que, habiéndose iniciado en esto hace décadas, aprendió a plasmar sus visiones a partir de la película y el papel?
Antonio Alay: Creo que desde la aparición de la camara digital popular, como sucediera cuando irrumpe Kodak con la cámara Brownie en 1888, la democratización de la realización de imagenes es compulsiva y en muchísimos casos terapéutica y argumentada, como siempre, por la necesidad del testimonio visual ante la incompleta o torpe descripción a través de la palabra - el lenguaje hablado. No todos somos “narradores”, sin embargo todos sabemos apretar un botón.

“Expreforms”. © Antonio Alay

“Las miradas perdidas”. Izquierda: Macarena Carmona Heredia. Derecha: Gonzalo de Castro. © Antonio Alay
Seguramente, el estilo de vida digital ha profundizado enormemente en las sociedades avanzadas. Hablamos de “soportes”, de “archivos”, de “sistemas” caracterizados por su fácil disponibilidad, su inmediatez, su portabilidad, su peso… Sin embargo, empleamos Internet para contemplar un cuadro de Caravaggio, un reproductor de MP3 para escuchar a Charly Parker o una camara digital para “capturar” la Sagrada Familia de Gaudí, por citar tres ejemplos. Los temas no cambian, solo han cambiado el modo de percibirlos. El término CAPTURA, en el ámbito fotográfico, se refiere al acto de digitalizar una imagen de la realidad. Los propósitos pueden ser diversos, pero, como en otras formas de expresión, existen distintos lenguajes y la necesidad, o no, de crear historias con lo que hacemos. Es decir, la fotografía digital es un medio como lo es la fotografía analógica, con una distinción clara en cuanto a sus características a la hora de realizar una imagen y los costes de producción, pero esto solo son aspectos obvios. Lo que nos lleva a percibir las cosas de otro modo es el lenguaje que puedas utilizar, lo que puedas estar contando. No es, como vemos, una confrontación entre analógico vs Digital, sino de -facilidad de uso- frente a -complejidad del lenguaje-, es decir, tan sólo es cuestionable el posicionamiento como “hacedor de imagenes”: tus propósitos condicionan tus resultados. Si tienes cosas que contar, ganas de expresarte, con una cámara es más sencillo que con el lenguaje, de manera que para contar lo mismo es indistinto el medio que utilices. Aunque en la práctica puedan establecerse distintas preferencias según el “narrador”. Tu “captura” de atenciones se basará en lo que estés contando. La calidad o la naturaleza del medio empleado pueden ser secundarias. Los medios pueden ser mas o menos vulgares, como son el tipo de imágenes que vemos, como lo son los distintos lenguajes que empleamos.
En el ámbito del lenguaje fotográfico evolucionado encontramos que ambos medios son igual de válidos y se emplea uno u otro, o ambos, según los propósitos de la producción, incluyendo, por supuesto, la auto-producción y la generación de imágenes digitales directas sin “captura” en cámara. La ventaja que podemos tener quienes exprimimos lo que pudimos la fotografía tradicional es precisamente la percepción en la belleza del lenguaje clásico y la dimensión físico-química de la fotografía. En nuestra sociedad no hay tiempo para casi nada, ni empezamos a disfrutar de un momento cuando estamos pensando en qué hacer al siguiente. De manera que quien se mete al laboratorio B&N para realizar una serie de 30 copias 40×40 rodeado de químicos, o es un loco, un snob o un artista ( o los tres a la vez ). Por otra parte, la inmediatez produce tambien insatisfacción y despropósitos. Poder hacer 1000 “capturas” en una tarjeta de 1 Giga es en ocasiones vital y en otras un exceso de una simpleza extraordinaria. Por citar recientes trabajos, un ejemplo claro de necesidad digital fue la serie que realicé “capturando” imagenes del televisor en un hotel de Tokio. Por otra parte: un ejemplo claro de necesidad analógica fue la serie Las Miradas Perdidas: retratos en blanco y negro.

“Viaje a Tokio”. © Antonio Alay
En una dimensión menos tangible, el placer de realizar una fotografía no debe sustituir al placer de vivir por completo ese momento. Es decir, antes es necesario mirar y percibir, y después, si cabe, “capturar”. Además creo que debe ser un acto fotográfico convencional/automático para quien lo realiza. Por citar a los clásicos, para Diane Arbus la imagen final era el premio tras emocionarse con los momentos junto a sus “modelos” , momentos creados por el deseo de fotografiar: una experiencia de vida. Ella cargaba con varias cámaras, entre ellas una voluminosa y pesada Speed Graphic. Seguramente, si hubiese vivido en nuestros dias sus años de mayor producción hubiese cargado también con una cámara digital.
Antonio Alay / Alrededor de la fotografía / Portfolio
La tecnología de cámaras digitales avanza a pasos insospechados. ¿Quién se iba a imaginar que algún día desarrollarían cámaras con tecnología de detección de rostro? Maravilloso. No faltará mucho para que algún buen día vengan con un altavoz que nos informe si la toma que estamos haciendo cumple con la regla de los tercios, o si pasado mañana habrá sol o estará nublado, por ejemplo. Mientras tanto, aquí estamos.
Como usuario de una Nikon D200, no le encuentro debilidad alguna a la cámara. La verdad que los estabilizadores (reductores de vibración, en objetivos o en cuerpos) y los sistemas de limpieza de sensor, dos tecnologías ‘en boga’, me tienen relativamente sin cuidado. Sin embargo, y sin perder el sentido del realismo, hay dos cosas que hecho de menos en esta cámara y que me encantaría ver en un futuro próximo, a un precio asequible.
Mayores sensibilidades: 3200 iso no está nada mal, pero 6400 iso estaría mucho mejor. Canon ya ha logrado algo en este sentido con su 1D Mark III y con un nivel de ruido más que aceptable. Y puestos a pedir, vayamos incluso por un 12800 iso. ¿Será posible con el nuevo sensor de Kodak? Ya lo veremos.
Sensores más grandes: Las malas lenguas dicen que al utilizar sensores más chicos (APS) en cámaras DSLR se abaratan costos, se reduce peso, etc., pero la verdad que no veo demasiado por ese lado. ¿Objetivos DX ‘digitales’? No, gracias. Lo ideal sería un full-frame, pero pasar del factor estándar 1.5x o 1.6x a 1.15x o 1.2x no estaría nada mal. Pero repito: lo ideal es un sensor full frame, y en esto los afortunados canonistas poseedores de una 5D seguramente estarán plenamente de acuerdo. ¿Las ventajas? Los angulares de siempre serían nuevamente angulares de verdad, y la posibilidad de seguir reduciendo el ruido a altas sensibilidades sería aún mayor. Y mi querido fisheye volvería a tener la visión que se merece. Y el mundo sería un lugar mucho más agradable y ameno. Aunque se esté yendo todo a pique y en cualquier momento nos agarra la inundación.
En definitiva: dejen de lado los megapixels que ya tenemos de sobra y metan caña por otro lado… agradecidos estaremos.
Reconstruyendo y retomando nuevamente el photoblog. En lo que sigue iré posteando fotos viejas y nuevas con regularidad. Asimismo queda inaugurado este blog “verbal” como complemento, suerte de sección donde iré plasmando todas las cosas relacionadas al mundo de la fotografía que se me vayan ocurriendo y presentando de aquí en más.
Y no hay mucho más que decir por el momento.
Salud.
Esto es el frozen : blog, un sitio personal con pensamientos, experiencias y reviews relacionados al mundo de la fotografía en general. No olvides de visitar además el photoblog.